miércoles, 9 de mayo de 2012

EL PUENTE ENTRE DOS LIBERTADES.


El puente entre dos libertades.
 
El puente entre dos libertades
 A las cuatro y treinta salimos del aeropuerto de Londres, del ruido ensordecedor del despegue, pasamos al de la monotonía de las hélices. Poco después, nos recibe un mar de nubes deslumbrándonos con su blancura, estas se disipan a medida que vamos cogiendo altura. Miro por la ventanilla de una manera distraída, cuando de pronto, se me ofrece un espectáculo sin igual, invito a Hadan a contemplar aquella maravilla que nos ofrece la naturaleza, ni en el mejor de nuestros sueños podíamos imaginar una luz tan clara. Quisiera guardar en mi retina la magia del albor de aquel atardecer sobre el agua del mar Cantábrico en aparente calma, que nos acompañaría hasta el final de nuestro trayecto. Este se nos hizo corto, pues al  ir viendo aquella exhibición de belleza que nos brindaba la tarde, nos quedamos tan extasiados que nos pareció que solo habían pasado unos pocos minutos desde que saliéramos de aquel Londres frió, húmedo y con su sempiterna niebla.
         Después de dos horas y media de trayecto, acabamos de tomar tierra en el pequeño aeropuerto de una provincia española del norte. Con paso lento y un tanto cansino, nos dirigimos a pasar los controles habituales. Por fin salimos al exterior. Son las seis de la tarde de un tres de Febrero, un viento helador nos recibe nada más traspasar el umbral, el sol empieza a escabullirse por el horizonte, con las luces del atardecer comienza una tarea frenética, ya que pronto la noche lo cubrirá todo con un manto de oscuridad y la luminosidad del día se resiste a retirarse en la lontananza, los últimos rayos caen oblicuos sobre el asfalto negro que parece charol.
Orson y Grión, secretario y ama de llaves, junto a Jeans el chofer nos esperaban. El coche estaba dispuesto, cogieron nuestros escasos bártulos y emprendimos rumbo a nuestra nueva morada. El Audi rodaba ligero por la autovía, no había demasiado tráfico así que íbamos admirando el paisaje de vegetación y arbolado que cambiaba de tonalidades por doquier, nunca era el mismo verde. Hadan estaba pensativo. Contemplando su rostro un tanto demacrado todavía, pensé cómo una serie de acontecimientos no previstos nos habían empujado a tener que dejar todo y a embarcarnos en esta nueva vida que sería opuesta a aquella que habíamos vivido, de loca carrera contra el tiempo y bebiéndonos parte de nuestra juventud en un sorbo. Ahora pagábamos los excesos teniendo que ir a un lugar de paz y sosiego. Mirándole vino a mi memoria los titulares de los periódicos  de mayor tirada del Reino Unido.
         “El famoso arquitecto Hadan Chaply se encuentra en estado crítico tras sufrir un infarto en la fiesta de inauguración del espectacular hotel Royal Cronw restaurado por él. El famoso edificio del siglo XVI ha sido reformado, guardando el equilibrio entre la antigüedad y la modernidad. La decadencia de una época de esplendor, dio paso a otra de abandono y desidia, poco a poco estos edificios emblemáticos se fueron abandonando y dejándolos a su suerte, muchos se perdieron, otros como éste aguantaron el embate, y cuando la gran urbe cosmopolita, como ninguna, que es hoy Londres despertó, quiso recuperar las joyas arquitectónicas que aún quedaban en pie y darles mayor esplendor de lo que tuvieron  antaño.”
         Me encontraba en el salón llamado de Embajadores admirando la ecléctica estancia y la perfecta conjunción de los muebles y paredes, con un bello zócalo que recorre a media altura todo el perímetro de la habitación, el techo está decorado con pinturas de estilo neogótico. La chimenea  uno de los principales focos de atracción del salón, su trabajada embocadura de madera se ha adornado con azulejos que repiten los diseños del techo, las pinturas que ornamentan las paredes son de un pintor español, sus ojivales ventanas… Cuando de pronto me llamó la atención ver a Wilians que con paso raudo se dirigía al salón principal. Al cabo de unos minutos alguien me tocó levemente el brazo y separándome del grupo me dijo: “Querida,  ha sido tú marido, creo que se ha desmayado, vuestro amigo Wilians está con él”, corrí hacía el lugar donde yacía Hadan, le estaban reanimando, había varios médicos. Doc, que así llamábamos a Wilians, se separó del grupo, me cogió del brazo y me dijo: “Thess, es muy grave, pero  espero que sus cuarenta y dos años respondan, somos amigos y para mi es casi un hermano, y por ello no te voy a engañar, su corazón ha fallado, suerte que estábamos varios médicos y que el hotel cuenta con un buen sistema de primeros auxilios, ahora está estabilizado”.
         Pasé unas cuarenta y ocho horas angustiosas, enseguida llamé a mi madre, que se encontraba en Bruselas preparando una de sus múltiples exposiciones sobre pintores de Renacimiento. Tengo que decir que esta no es una madre al uso, es una bohemia ciudadana del mundo. Mi padre se fue cuando yo tenía tres años,  jamás volví a oír hablar de él. Me quedé con mi abuela y con ésta he vivido hasta que me casé, pero mi madre nunca dejó un cumpleaños ni una navidad de pasarlas conmigo, ya podía estar en las antípodas que siempre acudía, así mismo si yo la necesitaba para cualquier acontecimiento que deseara, lo dejaba todo y asistía a mi llamada. En la vida me dejó tirada, sabía que podía contar con ella como ahora, le faltó tiempo para venir junto a mí, me sentí muy reconfortada al sentir su presencia, pero sobre todo su abrazo. La madre de Hadan también vino, ésta desde Canadá donde vivía con su segundo marido, el leñador, como él le llamaba, su familia, en tiempos pasados, tuvo una serrería, pero ahora los descendientes la han convertido en una planta de transformación de todo tipo de materias, y hacen abonos y combustibles no contaminantes. Al cuarto día ambas me enviaron a casa, me duché y dormí varias horas, volví justo cuando Doc salía de intensivos. La cosa marchaba bien, pero su recuperación iba a ser


lenta, y tal vez le quedara alguna secuela, todavía era pronto para saberlo.
Hadan es un arquitecto precoz con visión futurista que sabe, como nadie, mezclar estilos, líneas sencillas con los abigarradas formas góticas, renacentistas, barrocas, pero todo en perfecta armonía, que lo clásico se torne moderno, y esto se encuadre perfectamente en lo antiguo, sin perder su grandeza, belleza, señorío. Es un conceptualista del cambio, innovando tendencias e ideas, siendo partidario de este sistema que se desarrolló en los años sesenta. Las personalidades más importantes del mundo se disputaban nuestra presencia, no había un evento al que no fuéramos invitados, pero esa vida tan azarosa de lujo y desenfreno de vivir a caballo por los cinco continente había resultado nefasta para la salud de Hadan y el excesivo trabajo al que estaba sometido; eran muchas horas delante de sus tableros, en fin que han sido un compendio de desatinos que le han llevado hasta la UCI, y ahora se debate entre la vida y la muerte. Dentro de quince días será inaugurada una de las dos mayores obras creadas por él. Se llama “El Abanico”, por su forma. Está situado a las afueras de la ciudad nipona de Nagasaki, es un gran complejo de pisos de lujo. Las varillas son una centena de ascensores, y los espacios que quedan entre estas son pisos y apartamentos de súper lujo, unidos entre sí por pequeños puentes de estilo nipón que van cayendo a medida que la construcción se acerca a la tierra, el centro del abanico tiene una capacidad para seiscientas viviendas y estas van decreciendo hasta llegar a las sesenta. Esta macro urbanización consta también, en su base de grandes dimensiones, de espacios de recreo así como  modernas galerías. Un helipuerto hospital con las últimas tecnologías, hoteles donde puede disfrutar de los mayores placeres que te puedas imaginar, zonas ajardinadas con piletas en desniveles que comparten un entorno blanco y rocoso. El cuidadoso emplazamiento  de los jardines, pedruscos artificiales, maceteros monocromáticos, y cañas de bambú evocan el sentir y el lenguaje de los sugerentes ambientes japoneses que él ha sabido plasmar con delicadeza extrayendo la belleza natural del entorno y dándole un glamour especial.
         Poco a poco iba saliendo del semicoma en que había estado sumido. Su salud era aún delicada, pero su fortaleza física era sumamente importante en estos momentos. Hoy, veinticuatro de agosto, es el gran día, todos los rotativos de la prensa internacional, televisiones nacionales e internacionales, hablan de ello, todos aluden a la ausencia del creador de tanta perfección, ha sido todo un hito y han comprendido el punto de dificultad de tan magna obra. En las principales ciudades japonesas, se han realizado fiestas monumentales para celebrar la apertura del edificio único en el mundo por sus características. Han llegado cartas, telegramas,  correos electrónicos, a cientos, de todas partes del mundo, así como multitud de ramos de flores que han invadido tanto el hospital como nuestra casa. Muy a mi me pesar no he podido manifestarle todo el cariño y admiración de la gente, pues su estado no me lo permite, espero que en su otra obra, más monumental que ésta, aunque igual o más bella pueda saber cómo se ha desarrollado la inauguración. Se encuentra en las afueras de la ciudad de Sydney. En una vasta extensión de terreno junto a un gran lago y un frondoso bosque,  recibe el nombre de “La gran mariposa”. El cuerpo, su eje principal, está compuesto de viviendas de súper lujo que van desde los mil metros cuadrados hasta los tres mil, dotadas con la últimas tecnologías, no en vano este monumental complejo ejecutado por los mejores maestros de obra, proyectistas, ingenieros y todo tipo de artesanos constructores y un sin fin de obreros especializado en todas las artes, escogiendo a los mejores de los cinco continentes, entre ellos varios arquitectos, además de él que es la cabeza visible y pensante de este descomunal proyecto, que entre bromas lo comparaba con la gran pirámide de Gizeh. Sus ciento veinte pisos se elevan al cielo desafiando al espacio. De sus grandes alas brota agua que cae en forma de cascada suavemente, con armonía y un ligero murmullo que te invita a soñar un mundo de flores, aves y mariposas creando en tu imaginación una sensación de frescura, vida y color, pero el agua al llegar al foso se convierte en un torbellino, y gracias a una gran turbina  desarrolla una poderosa e inusitada fuerza, dando origen a una potente energía, alternativa y limpia, que abastece a todo el complejo. Por detrás del edificio principal a izquierda y derecha se sitúan filas de edificios de menor altura que van decreciendo hasta llegar al último que consta de treinta pisos, situadas justo en frente del cuerpo de la mariposa, así mientras esta desafía al firmamento, el otro se funde con el entorno, formando parte del frondoso bosque. Entre los edificios, bonitas terrazas llenas de flores, y toda clase de boutiques, de los mejores diseñadores del mundo, así como cafeterías de todos los estilos, algunas evocando viejos cafés. El centro que va desde el cuerpo principal al más bajo, está dotado de piscinas, jardines, zonas para todo tipo de deportes, lagos artificiales que recrean zonas del Mediterráneo, del mar Báltico o las paradisíacas  playas del Caribe, así mismo tienen representación zonas de otras partes de Australia. Todo su entorno está rodeado por un cinturón de la flora autóctona y de más de doscientas clases de árboles, cuidando el ecosistema y guardando un equilibrio entre la distinta vegetación. En el pórtico se puede admirar una gran acuario, de tres kilómetros, con  especies de los cinco continentes, debidamente acopladas cada una con su entorno. Así mismo está dotada de buenos hoteles, centros comerciales, un gran casino, campo de golf, los mejores restaurantes, cines, todo cuanto alcances a soñar, un parque temático que, hoy por hoy, es el mejor del mundo, una pista de aterrizaje para ibero jet. Ningún vehículo entra en la ciudad, ya que posee aparcamiento en las afueras, para suplir a estos se han construido dos monorraíles que recorren la metrópoli de parte a parte, cientos de ascensores de llamativos colores circulan tanto vertical como horizontalmente, desplazándote a cualquier  lugar al que se quiera ir. En el momento de traspasar el umbral de la ciudad te sientes transportado a un mundo de lujo y grandiosidad; sus piscinas y jardines han sido  creados para placer de los ojos por su belleza y colorido.    
         Por fin ha salido del semi coma, hoy es seis de septiembre la gran inauguración fue el día cuatro y como la otra vez, todo fueron elogios, alabanzas. Telegramas, cartas, flores y un sin fin de obsequios. Pero no fue hasta el mes de noviembre cuando salió del hospital y  le pude hablar de ello, por sus mejillas corrieron unas lagrimas de tristeza, eran sus dos grandes obras y no había podido disfrutarlas. Se había recuperado pero ahora venía lo peor, la desidia, la depresión, los médicos nos aconsejaron marcharnos, durante una larga temporada, a un sitio tranquilo y donde nadie supiera de él. Y así fue como sin darme cuenta recordé este pequeño pueblo, habíamos estado hacía dos años cuando asistimos a una convención sobre arquitectura que se desarrolló en la capital de la provincia, uno de los días que tuvimos libres hicimos una excursión y admiramos el románico que había por doquier. De manera casual llegamos a Saye, un pequeño y recoleto pueblo ubicado entre el mar y la montaña, con un conjunto de ermitas y humilladeros, algunos en buen estado, otros semi derruidos. Lo que más nos llamó la atención fue su colegiata del siglo XII perfectamente conservada con unas  iconografías y temas del románico (caballeros con armas, monstruos alados, leones, y temas relacionados con los oficios, herreros etc.).
         Cuando llegamos a la posada eran las seis y media de la tarde, el día estaba a punto de expirar, los dueños  junto a sus hijos nos esperaban, estos atenderían nuestras necesidades de tipo domestico. La habíamos alquilado hasta el mes de junio, pues a partir de esa fecha estaba completa y no podían eludir estos compromisos, no obstante nos habían hablado de una casona con un inmenso parque que estaba a la venta, al lado del río. La posada constaba de ocho habitaciones, cinco con baño, un salón principal,  comedor, pequeña sala de juegos, un coqueto jardín. El pueblo antaño fue una cañada romana con salida hacía el mar, aún perduran las rodadas de los carros en sus calles empedradas. El silencio que nos recibió casi nos hizo daño, veníamos de calles abigarradas de gentes, coches,  autobuses,  motos, ruidos y más ruidos, pero esto es lo que necesita Hadan. Nadie sabe nuestro destino, queríamos pasar inadvertidos, nos jugábamos mucho: su vida.
         La habitación era amplia con buena iluminación. Daba a una balconada o solana, al abrir sus puertas y asomarnos se oía el rumor de la corriente furiosa del río que discurría a unos cien metros de forma alocada por una frondosa masa de vegetación, hasta que un kilómetro más abajo se remansaba antes de caer por un presa antiquísima, hoy en desuso, ya que del viejo molino no queda más que una de sus paredes alzándose al espacio muda en el tiempo. Todas estas maravillas las fuimos descubriendo poco a poco en nuestros largos paseos, con los nuevos amigos que nada tienen que ver con los que dejamos atrás, aquellos que no sabíamos ni tan siquiera sus nombres después de diez o doce años de asistir a fiestas o reuniones, para suplir esto empleábamos el termino querida-o, estábamos tan perdidos  que no fuimos capaces de sentir el esplendor de un tardecer con su puesta de sol, se nos había muerto la capacidad de soñar. éramos autómatas de la sociedad que nos había tocado vivir, nuestras vidas estaban vacías de contenido.
         Aquí se nos presentaba una nueva forma de establecernos pausada tranquila. Este rincón del mundo nos ofrecía lugares entrañables cargados de historia e inusitada belleza, los lugareños nos acogieron con cordialidad,  pasamos a formar parte de sus vidas y nos brindaron todo su afecto y ayuda posible. Andrés el médico era una persona entrañable, su mujer, Teresa, era alegre y ocurrente, así mismo Maite y José los farmacéuticos y Luisa la bibliotecaria, Jacinto el lechero hombre amable donde los hubiera y un sin fin de personas que nos hicieron sentir  como uno más de esa gran familia. En este lugar se abrió un abanico de posibilidades diferentes a todo lo vivido hasta ahora, pudimos maravillarnos con el primer amanecer de este pequeño y recoleto pueblo sobre un cielo limpio y claro, mientras el sol emergía en el horizonte iluminando el paisaje y dándole un color especial esa mañana de de febrero. Aquí aprendimos a amarnos en esas noches de verano con la luna en lo alto entrando indiscreta hasta nuestro lecho, iluminando  nuestros cuerpos cuando estábamos fundidos en uno, todo era calma y silencio, roto de vez en cuando por las aves nocturnas que rasgaban el aire en un vuelo preciso para atrapar su pieza, luego largos silencios, noches oscura de otoño con sus vendavales arrancando las hojas y formando un tapiz multicolor en el suelo, lóbregos inviernos junto a la chimenea donde solo se oía el crepitar de la leña al quemarse mientras lenguas de fuego formaban figuras en el hogar, y qué decir de esas primaveras en estallido de claridad donde sobre las briznas de hierbas se quedaban depositada miles de gotas que al salir el sol parecían perlas de colores.
         Sí, aquí volviste a la vida, tu salud se restauró, compramos esa casa que representa lo que eran las casonas de los nobles, salones con chimenea, esta conservaba su decoración antigua, de mármol con intrincados relieves, centenarias sillas, mesas, sillones, lámparas formaban un conjunto armonioso, dos grandes alfombras persas de delicados colores cubrían los suelos de madera centenaria. Conservamos todo lo que pudimos restaurar, y lo otro fuimos  buscando por los chamarileros rastros y desvanes, creando una atmósfera interior muy particular y personal. El parque contemplándole desde el interior era soberbio: hayas con tallas esbeltas que en otoño adquirían bellísimos colores amarillos anaranjados; espectaculares eucaliptos, sobresalientes tilos, cedros, magnolios, una sófora, dos criptomerias y un monumental árbol de las pagodas o de los cuarenta escudos, destacando  dos alineaciones paralelas de plátanos, que formaban un sombreado paseo. Además se pueden ver, laureles, fresnos, encinas, y parterres ajardinados, todo un lujo a tu disposición, y creaste una maravilla con todo aquello, de una manera sencilla aprovechando todo ese potencial, y disfrutamos las cuatro estaciones viendo su metamorfosis
         Quiero que recuerdes el instante en que nos conocimos, yo era un principianta con mi carrera de económicas recién terminada, tú por aquel entonces ya despuntaba, pues tu proyecto de fin de carrera te catapultó debido a que un emir árabe se entusiasmo con él, y  proyectaste aquellos jardines en distintas atmósferas que eran una autentica maravilla y mas cuando lo pudiste hacer tal y como tú quería. Era un doce mayo cuando se inauguró la fábrica que tú habías diseñado y en la que yo empezaba a trabajar. Recuerdo estabas rodeado de mujeres, pero tu metro noventa sobresalía, mi director comercial nos presentó, me pareció que no me prestaste atención a pesar de mi físico, pues mi uno setenta y ocho no pasaba desapercibido, como tampoco mi pelo negro y mis ojos verdes, heredados de una bisabuela española del sur. Me pareciste un tanto desgarbado, tus rizos caían hasta el cuello inmaculado de tu blanca camisa, tu nariz aguileña, tus labios finos y tus ojos…. Esos ojos de un azul casi irisado destacaban sobre tu tez blanca, no eras guapo pero sí tenias algo, me alejé de ti tan pronto como pude. ¿Recuerdas? Me buscaste, trataste dos o tres veces de quedarte a solas conmigo, pero tus intentos fueron en vano, seis meses después estábamos casados, yo tenia veinte seis y tú dos más, y empezamos esa loca carrera contra el tiempo y contra nosotros, fueron doce años delirantes, hasta que tocó a su fin.
         Luego hemos vivido estos catorce años aquí en este recóndito lugar lleno de magia, donde aprendimos a vivir una vida más real en la que llegamos a conocer cada palmo de nuestro cuerpo mientras nos amábamos  con ternura, con pasión, compartiendo todos nuestros conocimientos vivencias, aquellos ratos que nos ha dado la vida, unos malos, pero otros inmejorables, no hemos tenido hijos pero tampoco he sentido añoranza de no haberlos tenido, nos hemos amado con mayor intensidad, sin egoísmos, sin reproches, dedicándonos por completo el uno al otro.
         Quiero que sepas que he luchado a brazo partido, contra este mal que me aqueja desde hace seis meses, y que esta vez no he querido compartir contigo, pues pensé que iba a ganar la batalla, pero ya ves tengo que emprender ese largo viaje sin retorno, al que nadie quiere ir, pero no se puede eludir, me hubiese gustado seguir formando parte de tu vida, mas mi tiempo se acaba, no tengo miedo a partir, solo siento tristeza porque pienso que es pronto aún y me quedaba mucho por vivir junto a ti. Mantén en tú mente todos los buenos momentos, sobre todo aquellos en los que te sentiste grandioso ante tus obras, esas que visitaste después de dos años de estar terminadas, quedándote extasiado ante esas construcciones tan


perfectas por ti creadas. Quiero que recuerdes que hay un ayer y que yo forme parte de él y eso nadie te lo puede borrar, y sé que formaré parte de tú mañana, porque quiero que sigas adelante, te dejo en buenas manos. Me voy serena y tranquila. He dejado una carta a Don Fulgencio Ráscales, el notario por si hiciese falta, pues no quiero que sufras ni sufrir yo, tampoco ver cómo se deteriora mi cuerpo. Espero que me perdonéis, especialmente tú, despídeme de todos y no estés triste pues estos veintiocho años vividos junto a ti han sido maravillosos y he sido muy feliz, sobre todo estos catorce últimos años en este recóndito pueblo que tantas vivencias nos ha dado, brindándonos unos paisajes de vegetación exuberante, puestas de sol impactantes, noches serenas de luna, el agua del rió vibrante fuerte y rápido alocado en su carrera para llegar al mar, recuerda todo y cada uno de los instantes vividos, como veras me cuesta dejarte pero ya todo toca a su fin. Solo cuando cruce el umbral entre la vida y la muerte hallaré la paz del alma y del espíritu y cejará el dolor y la pena, y mi cuerpo reposará en paz
         Un beso y un hasta luego te quiere.
Thes          
          



No hay comentarios:

Publicar un comentario