miércoles, 9 de mayo de 2012

El Catalejo


EL CATALEJO


Los días de invierno mirábamos por él, desde la ventana del desván contemplábamos el río Saja, la Hermita de San Miguel, el puente que lo atraviesa y las gentes que corrían a casa, la huerta de la vecina, con algún que otro pájaro, y la estación de FEVE con sus mercancías llenos de bobinas o carbón.
Mi padre se sentaba en un viejo sillón, nosotros que éramos un montón en el suelo, y después de haber mirado por él, teníamos que inventarnos un cuento, y así pasábamos las tardes.
Hoy está en mi casa, no tiene su caja azul forrada de terciopelo, está viejo y no se ve por él.
Pero siempre que lo miro vienen a mi memoria aquellos días de mi infancia.


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