Érase una vez un pirata llamado cara cartón, con su barco surcaba los mares en busca de aventuras y piratería, pero…. Era tan bueno que cuando abordaba el enemigo y le suplicaban por favor por favor no te lo lleves no tenemos nada más que esto, era incapaz de robarles, y todos los piratas de los siete mares se reían de él. Cara Cartón se ponía muy triste pero no había estudiado y no sabia hacer nada, solo guiar ese viejo y destartalado barco, poco a poco sus hombre le fueron dejando, se iban con los piratas que robaban y hundían barcos, ya solo le quedaba Fopi que era un hombretón un poco gordo y con cara de bonachona, Tonel que nadie sabe porqué le llamaban así ya que era súper delgado, a pesar de que era el que mas alubias, garbanzos, lentejas, verduras y fruta comía.
Los
tres decidieron irse lejos allá por donde el sol se pierde cada tarde y así lo
hicieron. Y… navegaron hasta los confines de la tierra. Y llegaron una isla, en
principio no vieron a nadie, había palmera y un sin fin de árboles con unas
frutas que jamás las habían visto así como un vergel de flores bellísimas que
despedían unos perfumes suaves y agradables, vieron que en las copas de los
árboles habitaban unos pájaros de infinitos colores mas hermosos que los del
arco iris en su plumaje, que se posaban sin temor al lado de ellos. Sacaron de
sus alforjas un puñado de pan y se lo ofrecieron, estas se pusieron a cantar
con dulces trinos que deleitaban a los sentidos ejecutando una bella danza de
árbol en árbol era un espectáculo sin igual, cuando más entusiasmados estaban,
poco a poco el follaje comenzó a moverse y fueron saliendo unos seres pequeños
adornando su vestimenta resaltaban unos preciosos collares hechos de flores y
gotas de rocio, se miraron asombrado ante el tamaño, para ellos eran auténticos
gigantes, pero aún así no tuvieron miedo ofreciéndoles sus guirnaldas en señal
de amistad, cuando estaba en esto, se oyó un ruido entre el follaje y los
hombrecitos se pusieron detrás de los tres hombres este se quedaron un tanto
extrañado por ver que era lo que aparecía y sabéis que fue…. Un cachorro de San
Bernardo con muchas ganas de jugar con todo lo que se moviera, los hombrecitos
les contaron que había aparecido hacía quince o diez y seis lunas atrás que al
principio era pequeñito pero que luego creció mucho asustándoles y que además
los tiraba y hacía daño que a Tunidor se le sentó encima y casi lo mata, por
eso ahora huyen de él y le temen, además se come las cosechas y nos rompe
nuestros jardines e incluso las casas. Cara Cartón les explico que era un perro
y que no quería hacerles daño sólo jugar que entre los hombres altos era muy
normal tener uno y que además se les consideraba el mejor amigo, que eran
capaces de ofrecer su vida por el amo. Se quedaron un tiempo para ayudarles a recomponer
la aldea y después de dos lunas de trabajo sin descanso todo volvía a estar
como antes de que llegara Gros que así le pusieron por nombre.
Aquella
noche todos cantaron y rieron junto a la hoguera y los Iris que así se llamaban
esta mini tribu se sintieron apenados porque aquellos tres grandotes se iban
junto con el perro en pos de más aventura al amanecer.
Por
la mañana todos los irisanos aves animales de aquel reino salieron a
despedirles. El barco se fue haciendo pequeño pequeño hasta que se dejo de ver.
Y colorin colorado este cuento ha finalizado
Fin A.R.G.
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