miércoles, 9 de mayo de 2012

Cuento La Perdíz


La Perdiz


Vi a la rabona, mi gata algo inquieta, miré por la ventana y no observe nada raro, pero ella quería salir, no estaba dispuesta a ello, ya que unas nubes amenazaban lluvia, y si salía me podría la casa perdida.
Miré por última vez a través de los cristales de la cocina, y de pronto, la vi. Era una perdiz, que a duras penas podía volar. Estaba exhausta, me miró con terror, pero aun así, intentó hacerme frente, y de pronto comprendí su miedo y defensa, no estaba sola, junto a ella había tres  crías. Ella tenía un ala rota, con mucho cuidado la cogí, subiéndola al desván, después de curarla y ponerle unas tiras finas de esparadrapo, la hice un nido, metiendo a su prole con ella, abrí las ventanas para que cuando estuvieran listos se fueran.
Les procuré moscas, zapateros de un pequeño arroyo, gusanas, y algo de alpiste.
Transcurrieron dos semanas, ya no me temían es más se alegraban de verme. Pero una mañana, cuando fui a darle sus raciones, ya no estaban.
Ahora cuando voy por el bosque o praderías y veo a lo lejos alguna, siempre pienso que ella. Nunca he vuelto a saber nada, pero su recuerdo me acompaña en los días de primavera.
                   FIN                                     

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