miércoles, 9 de mayo de 2012

La Odisea del Color Relato


Nubes de colores cerca de Rho Ophiuchi


LA ODISEA DEL COLOR          



Hacía unos días, una gran nube estaba atravesando el desierto del Sahara, y a su paso todo se iba volviendo grisáceo. Las amarillas arenas se habían tornado oscuras, haciendo saltar las alarmas. Lo mismo ocurría por ciudades y pueblos, el color iba desapareciendo.
Se formó un comité mundial, en el que se reunieron, los países más poderosos para estudiar este fenómeno antes de que se extendiera más.
Pero en tres semanas no tomaban decisiones, el planeta azul estaba perdiendo su color.
Mientras, en un pequeño pueblo se reunía el club de los intrépidos. Un montón de chavales desde los siete hasta los veinte, amantes de la naturaleza, que ayudaban cada fin de semana a los guarda bosques en sus tareas de conservarlos limpios para evitar incendios. También ayudaban en la conservación de ríos y hacían todo tipo de tareas relacionadas con el entorno natural, como recoger aves, reciclar todo lo que se podía…
Antón tenía doce años y era su fundador, los integrados se reunieron, pues Antón había tenido una idea fantástica. El sabía como se podía parar a las nubes que ya eran varias por los cinco continentes. Los mares y océanos, estaban perdiendo sus azules, verde esmeralda, los arrecifes de coral se deshacían. Los peces de infinitos colores se tornaban parduscos. En la sabana africana, los animales a los que la naturaleza les dio bonitos adornos, como rayas manchas, negros, marrones, ocres, amarillos, estaban perdiéndolos, tornándose en un solo color.
Antón les comunicó su sueño. Para llevarlo a cabo, tenían que comunicarse con todos los niños y jóvenes del mundo. Mandarles mails, utilizar las emisoras de radio aficionados, los programas para jóvenes... además de ponerse en marcha reciclando cartón, telas, papel, latas, vidrios, todo lo que se pudiera mandar al cielo en forma de cometas.
Estas llevarán un cascabel o campanilla pequeña en sus colas. Para que cuando atravesaran las nubes y llegaran al Olimpo el dios Eolo las oyera y se despertase. También llevarían mensajes poniendo en cada una lo que pasaba. Las de vidrio, latón, madera, quedarán sujetando a las nubes por debajo de ellas para no dejar que cayese todo el cargamento de contaminantes; y las más ligeras llegarían al Olimpo, por eso deberían ser en forma de flecha para poder pasar en aquellos lugares sobre los que estaban las nubes negras.
Aquella tarde se elevaron al cielo las primeras cometas de alegres colores, y de pronto el espacio de las ciudades, pueblos, aldeas… se vieron adornadas con un mosaico de colores, con millones de éstas, alegrando los cielos grises, en un estallido de luz y color.
Y llegaron al Olimpo, y el dios Eolo dormido durante siglos se despertó con el tintineo de las miles y miles de campanitas, se sobresaltó y quedose asombrado ante tanto color, leyó los mensajes, y separó aquel mar de nubes y contempló con horror que era cierto lo que le pedían. Despertó a todos los dioses, tenían que ponerse en marcha todos juntos para salvar a la tierra. Mientras él soplaría con fuerza y empujaría aquellas nubes hacia el confín de la tierra, donde había una caverna tenebrosa y mal oliente.
El dios Eolo empujó con fuerza; los árboles de toda la tierra movieron su ramaje para ayudar, la diosa de la tierra sujetó sus raíces para que ninguno cayera. El dios del trueno hizo retumbar a las nubes y con su voz poderosa fragmentarlas y hacerlas mas livianas. Poco a poco la tierra volvía a ser luminosa, vistiéndose con sus colores naturales.
Los millones de cometas que habían ayudado al dios Eolo se arrojaron sobre el gran agujero haciendo de tapa, Eolo arrastró arena de los desiertos, y el dios de la lluvia vertió agua para dejarlo bien sellado. La diosa Deméter esparció tierra fértil, y semillas. Este lugar pronto fue un vergel y lo que antes era un lugar tenebroso y horripilante se convirtió en un terreno multicolor.
El dios Eolo junto con los demás dioses, se retiró de nuevo a su morada. Habían ayudado a la tierra, pues se lo habían pedido millones de niños y jóvenes. Y de una manera tan especial como ellos solo saben hacer.
 Tras esto a los dirigentes de todos los países se les avisó que ya podían dejar de divagar para ver cual de ellos se llevaba el gato al agua. El problema estaba resuelto, aunque nunca jamás sabría quien lo había solucionado.
El color reinó por toda la tierra que volvió a convertirse en el planeta azul que siempre había sido ¿pero hasta cuando?

                                Fin

                                                                           A.R.G.

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