EL MISTERIO DE LOS
VEGA MAR
La fiesta trascurría por cauces
normales, Cherry estaba radiante, desde que se fueron a vivir a esta vieja
mansión. Una vez al año daban una gran fiesta como la de hoy, rodeados de todos
sus amigos tanto del pueblo y cercanías como los de de su querido Londres.
La casa palacio la compraron por un bajísimo
precio ya que llevaba cuarenta años a la venta y nadie quería comprarla cuando
se enteraban de que dos de sus miembros habían desaparecido misteriosamente,
primero fue el primogénito y único hijo.
Una noche de febrero con una tormenta descargando
sobre el pueblo, padre e hijo se encontraban en la biblioteca haciendo planes
para el próximo enlace entre él y la Señorita de Tablada, residente en la capital e íntimos
amigos ambas familias, José de Vega mar se retiró a sus aposentos a eso de las
once de la noche dejando a su único hijo al pie de la chimenea. A la mañana
siguiente no había rastro de él, la casa estaba totalmente cerrada por dentro
ni un resquicio de que se hubiese abierto. Se suspendió la boda, se le busco
por todos los lados dentro y fuera de la casa, pero nada se volvió a saber de
él. La tristeza se apoderó de la madre que lentamente se dejó morir. Transcurridos
tres años aproximadamente, volvió a ocurrir la tragedia, el cabeza de familia
desapareció de la misma forma, se buscaron pasadizos se picaron paredes, pero
el resultado fue negativo. La casa se cerró y se puso a la venta, corrieron
rumores de todo tipo durante un tiempo, luego la gente dejo de murmurar, pero
la casa seguía cerrada, vinieron bastantes compradores, pero cuando se
enteraban de lo ocurrido, no proseguían con la compra.
Marc, escritor en plena vorágine de
actualidad, necesitaba retirarse, pues tenía en mente un gran libro así que
cuando vieron la casa, era justo lo que buscaban, aislada con un gran parque,
altas tapia de piedra, y en un pueblo pequeño, pero no alejado de la capital.
Cherry por su
parte era una persona activa y sobre todo le encantaban las cosas de misterio,
fantasma ectoplasmas y todo tipo de rareza, su marido la dejaba con sus
fantasías. A ellos no les causó efecto la leyenda o verdad de la vieja mansión.
Durante el primer año Cherry no paraba de buscar y buscar para poder resolver
el enigma, pero nada, no ocurría nada para su desencanto, y así de esta manera
llegamos al octavo año, y de nuevo el gran salón con su chimenea de caoba con
bellas tallas era el escenario de una nueva fiesta, el jardín estaba precioso,
adornado con velas y con sus flores naturales, la gente alienaba el salón con
el jardín y así iba transcurriendo la noche.
Cherry estaba junto a la chimenea
conversaba con su vieja amiga Matilda, cuando su pulsera se quedó trabada en un
saliente de la chimenea, tiró y tiró, pero nada, cuando iba a desistir lo
intentó de nuevo, y de pronto se oyó un gran estruendo, todos volvieron la
vista hacia el lado derecho de la habitación el cuadro de grandes dimensiones
se habia venido abajo y lentamente se fue abriendo un trozo de pared, los de
fuera entraron precipitadamente, y todos se quedaron asombrados ante el hueco
abierto, Marc con otros tres amigos se aproximaron pero no se veía nada, la
cavidad estaba en una penumbra total, trajeron linternas y con asombro
descubrieron una habitación, en el centro una mesa y sobre ella un esqueleto
todos se horrorizaron, pero cuando entraron vieron que dentro había otro habitáculo
y en su interior dos esqueletos mas, uno era de mujer y el otro de varón.
Pronto corrió la noticia de que habían aparecido los Vega Mar y de todos los
rincones del pueblo se acercaron a la gran casa, la guardia civil se personó
inmediatamente no dejando tocar nada, pero Marc y sus amigos había leído el
folio que descansaba sobre la mesa: En el que describía Don José de Vega Mar
como se enteró de la muerte de su hijo. Este se había casado hacía tres mese
con la hija del molinero de la que estuvo todas la vida enamorado, Al querer
casarle su padre con la señorita de Tablada había tomado la decisión de huir
con su mujer, pero a ésta la diagnosticaron una leucemia galopante y solo le
quedaban una semana o dos de vida, y él decidió compartir cada minuto con ella,
y después irse él también pues no quería seguir viviendo cuando ella se fuera.
Una noche encontrándose en el salón se apoyó por casualidad sobre la chimenea y
se abrió la pared, cogiendo un candelabro se adentró y descubrió los dos
cadáveres y la nota de su hijo. Entonces el decidió renunciar a todo y pasar
allí por lo que pasó su hijo hasta que decidió tomarse el jugo del tejo. Aun
quedaba así que él hizo lo mismo y se quedó en la silla a esperar su muerte
Y de esta
manera quedó resuelto el misterio de los Vega Mar, se les dio cristiana
sepultura, y en aquella cavidad se hizo un velador alegre y coqueto, abriendo
una gran cristalera al jardín,
FIN. A.R.G.
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