miércoles, 9 de mayo de 2012

El Cuento de los Apalusos


EL CUENTO DE LOS APLAUSOS






Érase una vez en un pequeño teatro de pueblo al que acudían todos los habitantes cuando venia las compañías de teatro a representar todo tipo de obras. Normalmente aplaudían mucho a los actores ya que les gustaba como lo hacían, y por que era la única diversión pues no tenían otro tipo de entretenimiento y esperaban con impaciencia estas fechas.
¿Pero que es un aplauso? Un sonido hecho con las manos ¿y… que pasa con ellos cuando se dejan de oír? ¿Nada? A dónde van? Normalmente se deshacen en el aire, pero algunos de estos no lo hicieron. Un buen día que representaban Romeo y Julieta se juntaron, formaron un grupo y se quedaron en un rinconcito del teatro. Y….. Cuando vienen algunos actores mediocres pero que sienten el teatro como nadie, esos que por ser malos padecen calamidades, pero que nada les detiene, y van de pueblo en pueblo con sus representaciones. Es en esos momentos cuando los aplausos del público son escasos y tímidos, sale el grupo y suenan y suenan, y los actores se emocionan y las gentes no saben que pasa pues… son cuatro gatos de público pero aquellas ovaciones suenan como si fueran doscientos, miran a los lados unos a otros y se encogen de hombros. Pero a los actores les llega el calor de aquellos aplausos y se sienten grandes como el que más.
Esto ocurre hace tiempo, y todas las compañías mediocres quiere representar en ese pueblo pues ha corrido la voz. Pero esta formación de aplausos ha decidido salir de ese pequeño pueblo y conocer otros teatros, personas y lugares. Por lo tanto se han puesto en marcha, quedándose maravillados con el tapiz de colores que forma la vegetación que rodea al pequeño pueblo. Luego mas tarde se montaron en un tren que les llevó hasta la ciudad, aquí el ruido de la gran urbe no les gustó era demasiado estridente las gentes corrían de un lado a otro, a veces se paraban ante una especie de farola con tres colores, sus cara denostaban cabreo y los aplausos no sabían porqué ya que no hablaban entre sí, se empujaban unas a otras y ni tan siquiera se saludaban, entraban en unos recintos donde comían algo de pie y rápidamente desaparecían por una gran bóveda con escaleras que parecía que se los tragaba.
Así deambulando de aquí para allá llegaron al Coven Garden donde se representaba Aída opera de Verdi. En este lugar todo era glamour belleza elegancia buenos modales y mejores coches, los aplausos
Se quedaron un tanto asustado ante la inmensidad de aquel teatro lleno hasta los topes, y que además tenia unos balconcitos donde la gente miraba con una especie de gafas muy raras, ellos se quedaron al lado del foso donde se encontraban los músicos y de pronto… las luces se apagaron y el escenario se fue iluminando poco a poco mientras una bailarina danzaba con los acordes de la gran orquesta los demás actores se fueron incorporando, el espectáculo era maravilloso que delicadeza que simbiosis formaba todo el grupo, y después de un tiempo los aplausos de todas aquellas personas resonaron por todo el recinto, los actores hicieron una y mil reverencias, nuestros aplausos no se hicieron notar estaban asustados de todo aquello que acontecía a su alrededor, y se marcharon discretamente, allí no les necesitaban. Y viajaron a Paris, Londres, Viena, Barcelona, Alemania. Pudiendo participar de las distintas formas de interpretación, ya que asistieron a musicales óperas y grandes representaciones entre ellas las de Broadway, donde se quedaron más tiempo, para al final regresar, en avión, barco, tren, autobús. En este largo recorrido emplearon un año largo, vieron miles de cosas cientos de ciudades, llenas de neones, ruidos malos olores, flores, lagos fuentes que se encendían formando con el agua y la luz bonitas filigranas, y un crisol de razas y culturas, pero… regresaron felices y contentos a su pequeño teatro de pueblo decidiendo no moverse jamás de allí, pues esos actores de mala muerte con poco recursos mediocres que pasaban calamidades por el teatro, les necesitaban a ellos para poder seguir ilusionando y transportando aquellos vecinos a un sin fin de lugares y de vivencias e historias llena de fantasía, que cada vez que venia la compañía se rompía la monotonía y volaba su imaginación en pos de la ilusión y fantasía.
Y Colorín colorado este cuento se ha acabado

Fin                                                                                                       A.R.G.

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