domingo, 8 de julio de 2012

POEMAS DE RAFAEL ALBERTI ESPAÑOL

"Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
aún yéndote, mi amor, jamás te irías."

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"Bather on a rock"

Pierre-Auguste Renoir






Reseña biográfica
Poeta y dramaturgo español, nacido en el puerto de Santa María, Cádiz, en 1902.
Considerado como uno de los grandes poetas del panorama literario español, fue el último poeta de la
Generación del 27, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1925 y del Premio Cervantes en 1983.
Durante la guerra civil militó activamente en la política y dirigió varias revistas de orientación comunista.
Vivió en el exilio hasta el año de 1977.
Entre sus obras más importantes se cuentan Marinero en Tierra, Sobre los Ángeles, Cal y Canto
y Sermones y Moradas.
Falleció en Madrid en 1999©


Ángel de las bodegas

Fue cuando la flor del vino se moría en penumbra
y dijeron que el mar la salvaría del sueño.
Aquel día bajé a tientas a tu alma encalada y húmeda,
y comprobé que un alma oculta frío y escaleras
y que más de una ventana puede abrir con su eco otra voz, si es buena.
Te vi flotar a ti, flor de agonía, flotar sobre tu mismo espíritu.
(Alguien había jurado que el mar te salvaría del sueño.)
Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros
y que hay puertas al mar que se abren con palabras.
Asombro de la estrella ante el destello...

Asombro de la estrella ante el destello
de su cardada lumbre en alborozo.
Sueña el melocotón en que su bozo
Al aire pueda amanecer cabello.

Atónito el limón y agriado el cuello,
Sufre en la greña del membrillo mozo,
Y no hay para la rosa mayor gozo
Que ver sus piernas de espinado vello.

Ensombrecida entre las lajas, triste
De sufrirlas tan duras y tan solas,
Lisas para el desnudo de sus manos,

Ante el crinado mar que las embiste,
Mira la adolescente por las olas
Poblársele las ingles de vilanos.
El ángel ángel

Y el mar fue y le dio un nombre
y un apellido el viento
y las nubes un cuerpo
y un alma el fuego.
La tierra, nada.
Ese reino movible,
colgado de las águilas,
no la conoce.
Nunca escribió su sombra
la figura de un hombre.
El ángel bueno

Un año, ya dormido,
alguien que no esperaba
se paró en mi ventana.

¡Levántate! Y mis ojos
vieron plumas y espadas.

Atrás montes y mares,
nubes, picos y alas,
los ocasos, las albas.

‹¡Mírala ahí! Su sueño,
pendiente de la nada.

¡Oh anhelo, fijo mármol,
fija luz, fijas aguas
movibles de mi alma!

Alguien dijo: ¡Levántate!
Y me encontré en tu estancia.
El ángel bueno 2

Dentro del pecho se abren
corredores anchos, largos,
que sorben todas las mares.

Vidrieras,
que alumbran todas las calles.

Miradores,
que acercan todas las torres.
Ciudades deshabitadas
se pueblan, de pronto. Trenes
descarrilados, unidos
marchan.

Naufragios antiguos flotan.
La luz moja el pie en el agua.

¡Campanas!

Gira más de prisa el aire.
El mundo, con ser el mundo,
en la mano de un niña cabe.

¡Campanas!

Una carta del cielo bajó un ángel.

GUSTAVO ADOLFO BECQUER POETA ESPAÑO

Gustavo A. Bécquer



Gustavo Adolfo BécquerEste poeta español, uno de los últimos representantes del Romanticismo del siglo XIX, cobró reconocimiento luego de su muerte cuando vieron la luz muchas de sus obras. Un claro ejemplo fue su libro "Rimas", que se perdió en 1868 y gracias a su memoria y las publicaciones donde algunas ya habían aparecido, pudo reconstruir su obra más famosa, que terminó lanzándose junto a sus "Leyendas" en 1871, a un año de su desaparición física, como gesto de sus amigos para ayudar a su familia.






                                              
Volverán las oscuras golondrinas.Gustavo Adolfo Becquer.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres....
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
así... ¡no te querrán!

Gustavo Adolfo Becquer.

 

EUSEBIO LILLO POETA CHILENO


Poemas de Eusebio Lillo


Una LágrimaCuando por vez primera mis ojos te miraron
mi espíritu la llama de la pasión sintió;
mil bellas ilusiones risueñas me halagaron,
y una amorosa lágrima del párpado brotó.
Mi amor y mi esperanza te dijo el labio ardiente
y tú a ese amor abriste tu pecho, dulce bien;
la estrella de la dicha brilló sobre mi frente
y una lágrima dulce se desprendió también.
Te adoro con delirio; pero te encuentro fría.
¿Será que me engañaste al prometerme amor?
Cuando así indiferente te contemplo, alma mía,
una callada lágrima te dice mi dolor.
Tal vez mañana ¡ay triste! Te miraré distante.
Con otro amor gozando y olvidada de mí;
Yo siempre, amado dueño, te adoraré constante
y una lágrima amarga derramaré por ti.

sábado, 7 de julio de 2012

Poemas de Ruben Dario Nicaragua

A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.

Rubén Darío




Rubén DaríoNacido como Félix Rubén García Sarmiento en Nicaragua en 1867, es hoy mundialmente conocido por su seudónimo: Rubén Darío. Referente del modernismo en nuestro idioma por su obra "Azul...", en sus poemas se perciben fuertes influencias de escritores franceses. Fue también representante de su país en el exterior ostentando distintos cargos, haciéndose evidente su compromiso sociopolítico también en sus obras como en "A Colón". Son otras obras fundamentales "Sonatina", "Lo fatal" y "Canción de otoño en primavera".

Poema de Antonio Machado Poesta Español

Canción de mozas

I

Molinero es mi amante,
tiene un molino
bajo los pinos verdes
, cerca del río.
Niñas, cantad:
"Por las tierras de Soria
yo quisiera pasar."


II

Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta,
si yo fuera una encina
sombra le diera.


III

Colmenero es mi amante
y, en su abejar,
abejicas de oro
vienen y van.
De tu colmena,
colmenero del alma,
yo colmenera.


IV

En las sierras de Soria,
azul y nieve.
Leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!


V

Hortelano es mi amante,
tiene su huerto,
en la tierra de Soria,
cerca del Duero.
¡Linda hortelana!
Llevaré saya verde,
monjil de grana.


VI

A la orilla del Duero,
lindas peonzas,
bailad, coloraditas
como amapolas.
¡Ay, garabí!...
Bailad, suene la flauta
y el tamboril. 

MINGO Mis Amigos los Mayores que no viejos



MINGO Y SUS AMIGOS



Hoy he estado de visita en el pueblo de Mingo, Son noventa habitantes, y forman una gran familia, he podido comprobar como lo de todos es de todo,.
Asistí al parto de un jato, allí estaban  casi todos los hombres por si había que ayudar, afortunadamente el parto fue bueno,
Visité al tío Manuel un hombre de noventa y tres años, está hecho un chaval, todavía va a segar, y afila su dalle como se hacía antiguamente, tumbado sobre la hierba con su pizarra, me dejó alucinada como se mueve, subió al pajar y le hecho unas guinchadas a las vacas, esto después de ordeñarlas a mano. Tiene seis, y aunque le ayudan, casi todo lo sigue haciendo él, tiene una yegua, que la unce a su carro, que aún tiene las viejas ruedas de madera y hierro. La yegua se llama rubia, tiene veinte años, y va detrás de él como si fuera un perro. Así mismo me han llevado a ver las huertas, todas por cuadros y limpias de hierbajos, aquí colaboran todos, los más jóvenes son los que se ocupan de las tareas mas pesadas, pero aún así estos tienen mas de sesenta.
El pan lo hace Tolo y su mujer, Ramón y Pita hacen los quesos, El hijo de Juanón, un chavalote de treinta y tantos, ha venido con novedades para el pueblo, pues lleva dos años cultivando vides, en el prado del Tío Genaro, pues este lo ha puesto su nombre ya que el es soltero y no tiene quien lo herede, y como él dice para que se lo quede el gobierno se lo ha cedido en donación,
Piensa sacar vino tinto de momento, ha hecho un gran estudio del terreno y es adecuado para ese tipo de vides. La gente está encantada pues tiene cuatro críos que corretean por el pueblo dando alegría, además también han llegado dos matrimonio con niños, contratados por él, como dicen aquí la sabia se va renovando, He tomado un chocolate a la antigua de esos espesos, con picatostes, y me han preparado un cestuco con todo lo de la huerta y alguna que otra fruta.
Les he prometido devolverse lo, así que la próxima vez dentro de unos días iré a comer, Cocido montañés, aunque las verzas están espigadas, si pueden sacar algo lo harán con ellas y sino con repollo, y todo lo del cerdo criados por ellos.
Ya os contaré como me ha ido, He prometido a todos mis amigos los mayores que no viejos que este verano los iría visitando a todos, ellos encantados, y yo también, ya que como no voy a ningún lado de vacaciones, nada mejor que ir a visitarlos.
                                                                                                        A.R.G.
                                                                                                               .

sábado, 30 de junio de 2012

.CAMINADO HACIA EL APÓSTOL RELATO

 Caminando hacia el apóstol

 Hermosos Caminos (99 Fotos)

Nunca olvidaré el momento en que decidí emprender el camino de Santiago. El año  no había sido bueno, puesto que por culpa del juego, había perdido a mi mujer y mi trabajo. Estaba sumido en una profunda depresión. Me pasaba las mañanas, las tardes y las noches tirado en el sofá, viendo un programa tras otro. En uno de ellos hablaron del camino, salían testimonios de peregrinos que habían superado sus problemas en su encuento con el apóstol.
Recordé mi época universitaria, cuando Juan, Carlos y yo quisimos recorrerlo pero diversas circunstancias nos lo impidieron. Así que tres días después cogí el coche y me trasladé a Roncesvalles. Este es el lugar donde dice la tradición que se debe comenzar.
La guia que había comprado en la libreria de debajo de mi casa, decía que no se podía empezar sin visitar la "Real Colegiata de Nuestra Señora" en donde se venera una virgen revestida de oro y plata. Tal era mi estado que su visión no me hizo sentir nada.
Salí y me dirigí a tocar la "Cruz de los peregrinos" para comenzar el viaje. Cuando llegué a ella estaba a rebosar de gente como yo. Uno iban solos, otros en grupos, algunos en bicicleta y otros a pie. Allí se respiraba un ambiente de alegría que no podía soportar, así que rápidamente huí y continue el camino. Mi siguiente parada fue en Pamplona. Todos los albergues estaban llenos, por eso, a pesar del frío, tuve que pasar la noche en las escaleras de la iglesia de Santo Domingo. Cuando desperté habían dejado a mis pies dos cajas de leche y una barra de pan.
A la salida de la ciudad me encontré con un cruce de caminos, había perdido el mapa así que se me presentó un gran dilema ¿Qué hacía? ¿y si me equivocaba? Tras unos minutos pensando: ¿Qué hago? ¿Nadie puede ayudarme?, apareció un anciano como de entre la nada. Me dijo que la opción correcta era a la derecha, que me llevaría a Puente la Reina. Cual sería mi sorpresa cuando vi que el anciano caminaba a mi misma altura. Empezó a contarme que, aunque ya era muy viejo, hacía el camino por promesa y porque le gustaba ayudar a la gente. Unos 5 kilómetros más tarde paré en seco y de muy malas maneras le espeté que se marchara y me dejase en paz. Se sentó bajo un árbol y me dijo: -Continua solo si es tu deseo, pero nos volveremos a ver, ya lo verás.
Pasé tres días y tres noches en Puente la Reina. Aquí comenzaron a acecharme los pensamientos más oscuros. Me acordaba de mi trabajo en el periódico y de cómo un día mi jefe me dijo que no debía volver. Y todo por culpa del juego.
Empecé con lo típico, echando a las máquinas la vuelta del café, pero pronto eso fue poco, cada día necesitaba echar más y más. Claudia me decía que estaba enfermo, que me lo tratara, pero yo la gritaba y repetía que eran imaginaciones suyas. Un buen día me dijo que o las máquinas o ella. Intenté dejarlo pero no pude y se marchó.
En Ayegui, en la fuente del vino me volví a encontrar con el anciano. Cuando me acerqué a él me recitó estos versos con su entrañable voz,(aunque no es lo mismo les recojo aquí para que todos los leáis):
                                
                                                      "¡Peregrino!
                                        Si quieres llegar a Santiago
                                                  Con fuerza y vitalidad
                                      De este gran vino echa un trago
                                            Y brinda por la felicidad"

Aquí el viejo volvió a hacerme la proposición de caminar juntos. Lo pensé y acepté pues necesitaba un apoyo o la tristeza se apoderaría de mí para siempre.
A la madrugada siguiente cuando el sol asoma entre las montaña nos pusimos en ruta. Empezamos a hablar y hablar y me sentí liberado, como flotando en una nube; con la misma alegría del día en que comencé mi trabajo; que cuando conocía a Claudia y tras cuatro meses de noviazgo nos unimos pensando que sería para toda la vida.
Cuando llegamos a Logroño empecé a sentirme mal y estuve casi diez días en el hospital. El anciano no se separó ni un momento de mi lado. Comencé a pensar que esto había sido un error, que debía abandonar y regresar a intentar recuperar mi vida. Pero él me convenció para que siguiera. Recuerdo especialmente ese momento. Las palabras exactas que me dijo: -No Beltrán, este no es el momento de que lo dejes, pues aún no estás preparado. Claudia note aceptará ahora, debes cambiar muchas cosas de tí. Pero tras encontrarte con Santiago serás un hombre nuevo. Volverás a ser el mismo Beltrán de hace diez años, tan alegre y romántico que consiguió conquistarla. Da tiempo al tiempo.-
En ese instante me quedé anonadado y le pregunté como sabía cuando nos habíamos conocido. Él contestó tajantemente: -Yo lo sé todo:-
Tras tanto tiempo en el hospital, me empecé a estresar pensando que no llegaríamos antes del 31, pero él me aseguró que lo conseguiríamos.
A la salida de Palencia encontramos a una mujer que estaba como yo, rota por el dolor. Pero era un dolor distinto. Su marido y su hija de dieciocho años habían muerto en el atentado de Madrid. Caminaba para intentar olvidarlos, pero ellos estaban presentes en cada uno de sus pasos. Nos contó como esa mañana desayunaron juntos. Ella iba a la universidad, había empezado a estudiar psicología. Él iba como cada día a su oficina, prefería el tren al coche. Nunca los volvió a ver. Yo no sabía que hacer, no estaba preparado para tanto dolor. El anciano la consoló diciéndole que ellos estarían con Dios y que pensara que cuando abrazara al Apóstol él le trasmitiría su cariño.
En León se quedo en casa de unos amigos. Nosotros fuimos al "Albergue de Reliegos". Antes de dormir le pregunté al viejo si conocía a Amelia y si había sido casual nuestro encuentro. Él me repitió: Ya te dije que lo sé todo. Quería que te encontraras con ella para que vieras que hay muchísima gente con más dolor que tú. Tú puedes volver y rehacer tu vida junto a Claudia. Pero Amelia no podrá recuperarla, al igual que todos los que ese día perdieron una parte de su vida allí. Medítalo.-
A la mañana siguiente salimos a dar un paseo. En la plaza mayor vimos a unos niños haciendo carreras con las bicicletas. Dos de ellos tenían gran rivalidad. Entonces el anciano hizo un comentario
que no hizo sino aumentar mi intriga: ¡Que curioso!, esos dos son como Juan y tú cuando os regalaron vuestra primera bicicleta. Estabais todo el día compitiendo para ver cual de las dos corría más. Todavía os sigue gustando montar. Y, aunque hace mucho tiempo que no lo hacéis juntos, no te preocupes lo volveréis hacer.-
Salimos de allí y caminamos durante muchas horas en silencio. Cuando cayó el sol nos paramos en un prado, allí pasamos la noche, a pesar del frío, contemplando las estrellas.
En Astorga mi amigo me dijo que no podía marcharme sin visitar la iglesia de San Francisco. Que le esperara allí pues él debía irse a resolver un asunto con los padres redentoristas. Entré y salí me senté en el parque. Aquí volvieron a invadirme negros pensamientos. En el banco de enfrente había una pareja como Claudia y yo. Se les veía felices, como éramos nosotros. Pero de pronto comenzaron a discutir, a echarse en cara reproches y cada uno se fue por su lado, exactamente igual que nosotros. Un rato más tarde, mientras tomaba una cerveza esperando al anciano, vi al chico, estaba desesperado, iba ya por su cuarta copa. Pero entonces la vi llegar, se acercó, conversaron y se fundieron en un beso, desapareciendo calle abajo. Este momento me convenció de que debía intentar por todos los medios reconciliarme con Claudia.
Me pasé toda la tarde escribiendo este diario de viaje. Casi al anochecer el anciano apareció. Le espeté que a la hora que era ya no encontraríamos sitio en ningún albergue. Me dijo que le siguiera y me condujo hacia el convento donde había estado por la tarde. Nos recibió el padre Vicente quien tras enseñarnos nuestras celdas nos condujo al comedor. Aunque la cena fue modesta: una sopa de ajo, fue de lo mejor que probamos en todo el camino.
Al alba nos pusimos de nuevo en ruta. No paramos hasta la hora del almuerzo en Santa Catalina de Somoza. En la "Pastelería de Críspula" vislumbré unas porciones de leche frita que me recordaron mi infancia. Entré y compré una docena. Cuando se las ofrecí al anciano me dijo :-¡Ah! Leche frita. Que buenos recuerdos te trae. Si no recuerdo mal, tu abuela Pepa las hacía inigualables. Te ponías morado de ella hasta que un día cogiste tal empacho que has estado años sin probarlas. Veo que eso ya pasó que te siguen volviendo loco.-
Tras varios días llegamos a Ponferrada. Aquí sentí por primera vez desde que comencé el camino la necesidad de confesarme y oír misa. Algo en mi interior me lo pedía. Me encontraba bien conmigo mismo y quería compartirlo con Dios. Había aprendido a apreciar mi vida con sus cosas buenas y malas, a ser positivo. Fuimos a la iglesia de San Andrés, me postré ante el Cristo de las Maravillas y pasé orando dos horas. A la salida me sentí un hombre nuevo. Ponferrada es famoso entre los peregrinos por la "Posada de Teresa en donde te dan unos masajes por todo el cuerpo que te quitan todos los dolores. Mi cuerpo estaba destrozado, por no hablar de mis pies llenos de callos y ampollas. teresa me dejó como nuevo. Cuando quiso hacer lo mismo con mi amigo este se negó. Ante nuestra insistencia se descubrió los pies. Estaban sin ningún rasguño. Como si acabáramos de comenzar. Ante nuestro asombro justificó este hecho diciendo que sus pies ya no sufrian pues eran muy viejos y estaban acostumbrados a tan largas caminatas. ¡Que raro era todo en él!.
Ya estábamos a mediados de diciembre y nuestro propósito era llegar a Santiago antes de cambiar de año para poder pasar por la puerta del Perdón.
Dos días después llegamos a Villafranca del Bierzo. Pasamos por la puerta del Perdón de la iglesia de Santiago de Villafranca, una de las últimas paradas antes de llegar a Santiago.
Por fin el 30 de diciembre llegamos al Monte do Gozo. Me eché a llorar al contemplas Compostela, ¡Solo me quedaban unas horas!, unas horas para abrazar al apóstol.
Al día siguiente pisamos Santiago, la Ciudad Santa por antonomasia. Fuimos de puerta en puerta, hasta el Pórtico de la Gloria. Entrando por los restos de la "Porta Francígena", seguimos hasta la iglesia de Santa María del Camino y llegamos a la última: la puerta del Paraíso del Monasterio de San Martín Binario. Tras esto, por fin, la catedral. Ya era de noche cuando pasamos la puerta del Perdón. Nos confesamos y entre lágrimas abracé a Santiago. ¡Lo había conseguido!.
Cuando salimos a la plaza del Obradoiro todo el mundo celebraba la Noche Vieja, quedaba poco tiempo para concluir el año. Fue entonces cuando el anciano me dijo: -Bueno Beltrán, el viaje ha concluido. Has aprendido una gran lección: volver a quererte a ti mismo y a los demás y a confiar en la gente. Has sabido escuchar y hablar de tus problemas. Eres un hombre nuevo. Confía en que cuando regreses recuperarás a Claudia.
La curiosidad hacia él me superaba, así que por fin le pregunté quien era. ¡Cuán sorprendente fue su respuesta!: Me alegro que me lo preguntes, ahora si puedo responderte.-Soy el año viejo, al que tú invocaste en aquel cruce de caminos a la salida de Pamplona. Si alguien me necesita acudo en su ayuda. Espero que nuca olvides lo aprendido junto a mí en todo este tiempo.-
Entonces empezaron a sonar las campanadas. Cuando acabaron toda la plaza estalló en júbilo. Los peregrinos nos abrazábamos unos a otros bajo las luces de colores de los fuegos artificiales. Cuando fui hacer lo mismo con mi amigo este había desaparecido. Nunca le volvería a ver, pero no le olvidaría.-Aquí termina este diario del camino de Santiago. Gracias a él y al año viejo me he encontrado a mi mismo y he vuelto a apreciar el sentido de la vida que es corta y hay que aprovecharla.
Cuando regresé, Claudia me aceptó de nuevo y ahora vivimos felices.
Este testimonio va a ser publicado para que la gente que como yo, se encuentre perdida y no le encuentre sentido a su existencia, sepa reconducirla. Todos deberíamos encontrarnos en algún momento de nuestra vida con el Año Viejo.

MUCHAS GRACIAS AMIGOS.

                                                                                                               S.G.R.